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Discurso de Leopoldo Gómez Grassi, Presidente de la Sociedad de Alumnos de la Escuela Libre de Derecho, en la ceremonia de apertura del Curso 2010-2011.
MUY BUENOS DÍAS, LICENCIADO FAUZI HAMDAM, RECTOR DE LA ESCUELA LIBRE DE DERECHO,
Estimados licenciados Fausto Rico Álvarez, Mario Alberto Becerra Pocoroba, Ignacio Morales Lechuga y Jorge Gaxiola Moraila.
Queridos maestros y compañeros.
Es un verdadero privilegio poder dirigir a los integrantes de esta maravillosa comunidad unas breves palabras.
Hace cuatro años me encontraba sentado en este mismo auditorio y recuerdo ese sentimiento de nerviosismo entremezclado con una dosis de adrenalina. Hoy les puedo decir que no es para menos. Y es entrar en la Escuela Libre de Derecho, la institución más prestigiosa en la enseñanza del Derecho, conlleva grandes retos.
Pertenecer a la Libre implica estar en un punto donde convergen la alta preparación académica y práctica de nuestros brillantes maestros y la gran energía e inteligencia de sus alumnos. Esto hace que estar en la Libre sea estimulante, emocionante y honestamente intimidante, pero –eso sí– siempre un reto.
Por eso, a ustedes que por primera vez se sientan en este auditorio, me permitiré hacerles TRES sugerencias para que apliquen durante su transcurso por la Libre.
Primera. Compromiso. Asuman un auténtico compromiso con su carrera.
Los presentes tuvimos y tenemos una enorme oportunidad, misma que les es negada año con año a miles de jóvenes como nosotros. Por si fuera poco el beneficio, además tenemos la fortuna de poder estudiar en una Escuela de altísima calidad académica; una Escuela que año con año es calificada dentro de las mejores 3 (tres) en su ramo y cuya excelencia se refleja desde hace varios años con el posicionamiento de sus egresados tanto en el sector público como en el privado.
A todos los aquí reunidos les pido que seamos consientes de esto a diario. Como estudiantes, debemos pensar cómo podemos colaborar con nuestra institución y como egresados en el retribuir a su alma Mater y también a nuestro país, que hoy más que nunca necesita de personas talentosas para resolver los enormes conflictos que nos aquejan, entre los más importantes: disminuir la inequidad de oportunidades.
- Comprométanse a aprovechar al máximo la educación que la Libre les ofrece.
Segunda. Tenacidad. Sean constantes en el esfuerzo que pongan en sus estudios.
El éxito académico que como alumnos podemos obtener es fruto de una entrega a diario. Procuren estudiar día con día y no dejar todo para las últimas semanas, por qué, por mucho que se puedan esforzar en la recta final les será más costoso y, aun así, para verdaderamente entender al Derecho se requiere una reflexión pausada que aun la larga temporada de exámenes no permite.
Lo que sí es cierto es que exigencia para ser tenaces se ve acentuada en la temporada de exámenes. Estar aislado de las demás esferas que integran nuestra vida, como la familia y los amigos es una de las experiencias más duras que se enfrentan en la Libre. El éxito se obtiene por quienes no se dejan derribar por esta circunstancia sino que se empeñan en vencerla. Y cuándo la motivación parezca desvanecerse nada mejor que recordar lo afortunados que somos de poder estar en la Escuela Libre de Derecho.
Tercera. Amor. Amen su profesión.
Durante su transcurso por estos pasillos la vida les puede dar golpes duros. Lo único que los mantendrá de pie es amar lo que hacen. Tienen que encontrar lo que aman. Esto es tan cierto para su profesión, como para su trabajo y sus pareja. La mejor manera para obtener el éxito académico es amar lo que estudian. Sólo esto les puede hacer más leve y hasta disfrutar esas largas horas de estudio y entrega.
Antes de concluir quisiera añadir dos cosas.
Ya lo decía, tengo la certeza de que en este auditorio nos encontramos únicamente personas que aceptamos los retos. Créanme que si algún efecto dejará la Libre en todos ustedes es el forjarles un carácter fuerte, de ese que se requiere para enfrentar los momentos difíciles, así como un espíritu triunfador.
Son diversas las razones que nos llevan a optar por la Libre, no puedo mas que desearles dos cosas.
- Que la razón por la que eligieron estudiar aquí les sea recompensada, pero también que la Libre los sorprenda, los haga realizar algo que no esperaban encontrar.
Finalmente, como todos sabemos nuestro tiempo es limitado, así es que no lo desperdicien viviendo la vida de alguien más. No dejen que las opiniones de los demás silencien su propia voz interna. Y lo más importante: sigan su corazón e intuición; de alguna manera ellos ya saben lo que quieren hacer. Todo lo demás es secundario.
Cuando con el paso de los años se den cuenta que los increíbles sueños y retos que se habían propuesto son más difíciles de alcanzar de lo que creían, no los limiten, no se conformen con lograr menos de lo que hoy imaginario lograr algún día. En palabras de un importante ejecutivo norteamericano: “Sigan hambrientos, sigan ingenuos”.
http://www.youtube.com/watch?v=zd4WCFHzG8E&feature=player_embedded
Muy buenas tardes licenciada Margarita Zavala, queridísima integrante de la Libre, rector Jorge Gaxiola Moraila, maestros y compañeros alumnos y exalumnos:
Es un honor poder dirigirme a los integrantes de la comunidad de la Libre; integrada por sus alumnos, maestros y exalumnos. De cara a nuestro primer centenario, es momento de reflexionar acerca del rumbo que hemos tomado y sobre el que hemos de andar.
Debemos reconocer que uno de los meritos de la Escuela Libre de Derecho ha sido formar abogados altamente capacitados para desempeñarse tanto en el sector privado como en el público. Estudiar en la Libre implica, sin duda, un sacrificio. Las exigencias académicas no siempre dejan tiempo suficiente para convivir con la familia y los amigos. Menos aún cuando las lluvias llegan y con ellas el tiempo de exámenes. Pero el sacrificio se ve recompensado con el prestigio que por siempre acompaña a los egresados de la libre y el reconocimiento de que son ellos siempre excelentes abogados postulantes, notarios, académicos y altos funcionarios públicos.
Mencionaba ya uno de los méritos más públicamente reconocidos de la Escuela Libre de Derecho, pero existe otro, quizás más trascendental y que de cierta forma explica o cuando menos complementa al primero: la solidaridad entre sus integrantes. En verdad es inexplicable que el cariño por una institución trascienda en un compañerismo incomparable. Donde quiera que dos personas de la Libre se encuentran inmediatamente hay una conexión especial. Quizás lo anterior se deba a que los aquí presentes compartimos el saber asumir retos. Entre ellos, el reto de enclaustrarnos durante dos meses para presentar seis materias anuales ante los más exigentes sínodos. Y el reto más importante de todos por la lucha constante que implica: el optar por la Libre.
En este mismo ánimo he de decirles que Álvaro de la Peza, quien fue alumno de esta Escuela el año pasado y cuya familia es parte integrante de la misma desde hace varios años requiere de nuestro apoyo para una transplante de corazón urgente. En nombre de los alumnos de la Escuela expreso a Álvaro y su familia nuestra solidaridad y para quien quiera apoyar esta causa, tenemos una mesa de información en este mismo lugar.
Así como nuestros antecesores lo han hecho, nosotros estamos obligados a retribuirle a México lo mucho que hemos recibido de nuestra querida Escuela Libre de Derecho. Pues, somos nosotros, a quienes más se nos ha dado, quienes más obligados estamos a contribuir.
La Libre es –ante todo– una institución al servicio de México. Que mejor ejemplo –e inspiración– que el Presidente Felipe Calderón sea precisamente un egresado de esta casa de estudios. Y así, en los demás ámbitos del ejercicio profesional, siempre encontramos ejemplos valiosos de egresados de la Libre que con su preparación y dedicación, cada uno desde su particular trinchera, contribuyen a construir un México mejor.
El panorama que enfrenta nuestro país es difícil. Pero en este lugar estamos reunidos muchos a quienes los retos no nos intimidan, sino que nos motivan a hacerles frente para superarlos. Y así, seguro, hay otros mexicanos, en distintos lugares, que como nosotros, están dispuestos a levantar la mano por este nuestro país. Gobernantes y gobernados estamos llamados, cada uno desde su posición, a poner todos de nuestra parte.
Para quienes aun no lo hemos hecho, ha llegado el momento de poner nuestro esfuerzo y trabajo en pro de transformar nuestro país. Para quienes ya lo hacen, es momento de redoblar esfuerzos. Nuestra participación se exige hoy más que nunca. Después de cuatro años de conocer a mi Escuela estoy seguro de que lo haremos y de que junto con otros mexicanos como nosotros seremos un factor capaz de hacer la diferencia.
Solo me resta exhortarlos a que continuemos con el espíritu de la Escuela que nos ha sido legado, así como desear que esta gran tradición que hoy nos reúne sea nuevamente motivo de fiesta y alegría.
¡CONSULTA LOS NUEVOS ESTATUTOS Y REGLAMENTO DE LA SOCIEDAD DE ALUMNOS DE LA ESCUELA LIBRE DE DERECHO!
Aprobados por por la Asamblea de Representantes el día 03 de Marzo de 2010.
(Click en la imagen para ver el PDF)